domingo, 13 de septiembre de 2015

CARTA PARA JUAN

Querido diario sé que te tengo un poco abandonado. Me despedí de ti y créeme que me hubiera gustado escribirte antes, pero ha sido imposible. No tengo palabras para describirte mis dos meses en Ndiawara, pero poco a poco intentaré hacerlo. Tengo casi todas las cositas más importantes escritas en una pequeña libreta y sobretodo escritas en mi corazón. Allí me fue muy difícil ponerme en contacto contigo, pues conseguir Internet no era nada fácil. Prometo ponerte al día durante este mes. Por ahora te adelanto una carta que he escrito a Juan, presidente de la Asociación Viento Norte Sur, en la cual intento relatarle mi labor como voluntaria en Ndiawara.

"Buenas noches Juan, me comentabas que te escribiera mi experiencia como voluntaria en Ndiawara y mi labor en este poblado. Sinceramente me cuesta muchísimo ponerme ante esta página en blanco y recordar todos los momentos vividos en este increíble país. Créeme si te digo que llevo intentando hacerlo hace un par de días, pero es ponerme a escribir y se me saltan las lágrimas. Son una mezcla de alegría y a la vez tristeza. Es muy difícil expresarte con palabras mi experiencia, porque por mucho que las busque no las encuentro, pues no hay suficientes palabras que puedan expresar lo que he vivido allí.

¿Mi labor en Ndiawara?

Como maestra de Educación Infantil fui a este pequeño poblado con la idea de transmitir a los más peques mis conocimientos e intentar fomentar al máximo el desarrollo de sus capacidades. Cuando llegué el director, Aliou, me organizó en el colegio una clase de niños entre 3 y 5 años, en la cual impartiría clases de Español, abarcando todas las áreas como son el lenguaje, la psicomotricidad, los conceptos matemáticos, etc.

En este poblado los niños normalmente empiezan el cole a partir de los 6 años, lo que en España viene siendo la Educación Primaria. Aliou me comentó que en Ndiawara los padres hace tiempo pedían una Escuela Infantil para los más pequeños, pero que el presidente de educación de Podor (como sabes Ndiawara pertenece al departamento de Podor) no lo veía muy factible. Aunque escuches escuela como tal, y nada me gustaría a mí más que eso, simplemente bastaría con crear dos aulas más y por supuesto destinar dos docentes.

Empecé con unos 20 niños. Estos niños fueron escogidos de la  clase de 1º de Primaria. A pesar de no tener los 6 años, asistían a la clase con los mayores por ser hijos de maestros o  de personas “importantes” del poblado, como el nieto del jefe de la vila, el hijo de Baba el de la boutique, etc. Las clases las impartía de Lunes a Viernes de 8:00 a 13:00. Empezaron aprendiendo hábitos y rutinas, posteriormente introduje los saludos, canciones, algunos conceptos lógico-matemáticos y fomenté el desarrollo de las destrezas psicomotoras tanto finas como gruesas. Los niños cada día estaban más y más ilusionados. Fueron pasando los días y cada vez eran más los padres que se acercaban a hablar con el director del colegio o directamente conmigo para que sus hijos pudieran asistir a mi clase. Así fuimos aumentando hasta llegar casi a los 70. Si, si lo he escrito bien  70. En cuanto vi que el número de niños era desbordante, pensé: ¿Qué es lo más importante? ¿Es más importante que seleccione solo 25 y durante 2 meses les enseñe todo lo que pueda? O por el contrario, ¿dejar que todos los niños vengan, se diviertan, aprendan rutinas, valores y otra forma de educar?. Mi respuesta fue clara. Aliou me dijo tan solo tienes que decir “para” y les diré a los padres que no podemos añadir a ningún niño más. Pero esa palabra nunca salió de mi boca. Los niños venían, hacían sus filas, se sentaban en círculo, cantaban canciones en español, coloreaban, jugaban y aprendían más de lo que ellos se pensaban. Aprendían que para mí, al igual que para la mayoría de maestros españoles, la educación y la clase no se rige por tener un palo en la mano y azotarlos; aprendían que el maestro no es un juez ni un jefe, que es simplemente un hilo conductor de su aprendizaje, un compañero, un amigo, un serpa; aprendían que se puede aprender divirtiéndose; experimentaban lo que era poder coger cuentos en las manos, peluches, muñecas, colores, etc. Materiales que pude utilizar gracias a  las donaciones, ya que allí solo disponíamos de un aula, con una pizarra, tizas, una esponja, un cubo con agua para limpiar la pizarra y alfombras para el suelo que día a día pedíamos a los vecinos, en las cuales a modo de asamblea se sentaban en forma de círculo para poder impartir las clases. 





Un día nos invitaron a la radio con algunos compañeros del colegio. Cuando fuimos Aliou nos comentó que María (mi compañera de voluntariado) podría hablar, ya que se maneja muy bien con el francés. María habló sobre nuestra labor en Ndiawara y sobre la ONG. Yo también solté algunas palabras, aunque te reconozco que fue una encerrona (mi nivel de francés era nulo, aunque al final cogí un poco de soltura). 2 días después, Aliou me comentó que había habido bastante revuelo en los poblados cercanos por nuestra incorporación en la escuela y nuestra buena integración tanto en el Ndiawara como en Podor; y que todo ello había causado que finalmente recibiera la llamada que tanto esperábamos, una llamada en la cual el Presidente de Educación de Podor le comunicaba que ayudaría a nuestro poblado para poder ofertar el próximo curso el área de Educación Infantil.



Sinceramente sabes cómo van las cosas allí, así que de lo que se diga a lo que se haga… Pero yo espero y confío en que así se hará y si no, ya me encargaré de volver para recordarlo jeje.

Debo reconocer que nada de esto hubiera sido posible sin  vosotros y sin mi compañera María. María venía a ayudarme a partir de las 10:30 /11:00, ya que con tantos niños era muy difícil, sobre todo con el calor abrasador que hacía y las condiciones del aula.  A cambio por las tardes, yo la ayudaba a ella en sus clases de español e inglés con los más mayores del cole. También tuvimos la oportunidad de organizar un taller de reciclaje, en el cual decoramos las botellas de agua y dimos una pequeña “charla” sobre la importancia del reciclaje y el sistema de reciclaje que tenemos en España.





Esa ha sido mi pequeña labor, me hubiera gustado hacer más mucho más, pero el tiempo pasa volando y como sabes, las condiciones y los materiales de los cuales disponemos tampoco ayudan.

Te confieso que a día de hoy la labor que ellos han hecho conmigo ha sido muchísimo más grande que lo poquito que yo haya podido hacer por ellos. ¡ELLOS HAN CAMBIADO MI VIDA! Llenaron mis días de alegría sin apenas nada, sus sonrisas bastaban para fortalecerte los días más calurosos, sus abrazos te reconfortaban y te hacían sentir en casa. No tienen casi nada, pero a la vez lo tienen todo. Tienen unas sonrisas eternas, un concepto de familia único, una confianza extraordinaria, una humildad increíble y un corazón que no les cabe en el pecho."



#Palabrasdeunaseño

*Una vez más, ¡Gracias Viento Norte Sur por hacer que esto sea posible! ¡GRACIAS Y 1.000 VECES MÁS GRACIAS!

Laura Pons.

lunes, 4 de mayo de 2015

¡ADIÓS QUERIDO DIARIO!

Buenos días diario,

Hoy te escribo para despedirme. El viaje a Marruecos movió en mí un sentimiento único. Tras volver, hablé con la ONG y lo arreglé todo para irme 2 meses de voluntaria a Senegal.

No te he escrito últimamente porque he estado bastante ocupada, tramitando papeles, arreglando las vacunas, etc. No sabía que necesitaba tantas vacunas, casi me hecho atrás cuando fui a vacunación internacional y me dieron un listado de todas las que necesitaba (Fiebre amarilla, meningitis, fiebre tifoidea, cólera, hepatitis A, 3 dosis de rabia, tétanos, triple vírica...), y más considerando el miedo que me dan.



En Ndiawara viviré con una familia y estaré en el programa de educación como maestra de inglés y realizando clases extraescolares. 

¡Me muero de ganas por llegar, conocer la aldea, las familias y sobre todo los niños!

Ah se me olvidaba, gracias a algunos familiares muy cercanos he podido recoger algunas donaciones como juguetes, ropa, material escolar, etc. Ya verás como les encanta.






Bueno querido diario, es hora de despedirnos. Te confieso que estoy un poco nerviosa, mi vuelo salé en un par de horas y aquí estoy yo escribiéndote. No sé muy bien las condiciones que tendré allí, pero ya me han comentado que es bastante difícil acceder a internet, así que puede que estés un tiempo sin saber de mí. No te preocupes que en cuanto vuelva te pongo al día.  

Abrazos fuertes,
Laura Pons.

PD: Gracias a todos los que hacéis que esto sea posible. Gracias a "Viento Norte Sur", gracias a todos los que habéis aportado donaciones, gracias a los que lo habéis intentado, pero ha sido imposible, y sobre todo gracias a mi familia. 







¡FOTOS DEL VIAJE SOLIDARIO AL DESIERTO MARROQUÍ!

Querido diario, aquí te dejo algunas fotos del desierto marroquí para que puedas contemplar la belleza de este país.












  













Fotos realizadas por: Ainhoa Sánchez, David, Pedro y Laura Pons.



sábado, 25 de abril de 2015

¡VIAJE SOLIDARIO AL DESIERTO DE MARRUECOS!

Querido diario, hace tiempo quería hacer un cambio en mis viajes. Suelo viajar por turismo y sobre todo por estudios, pero últimamente mis viajes carecen de sentido. Por ello decidí cambiar y por primera vez salí de Europa. Escuché los consejos de un buen amigo y no lo dudé, enseguida me puse en contacto con la Asociación “Viento Norte Sur”.

La Asociación “Viento Norte Sur”, reconocida por la Agencia Tributaria como asociación sin ánimo de lucro, actúa con comunidades marroquíes y senegalesas para promover un cambio social sostenible, a través de la mejora de las condiciones de vida de estas poblaciones vulnerables, especialmente de la infancia e incidiendo en las causas de la pobreza y las desigualdades.

Esta asociación nos proponía una semana al Desierto de Marruecos. En este viaje podríamos aportar nuestras donaciones, entregarlas nosotros mismos, conocer su proyecto y sobretodo la cultura y educación bereber.

Como ya sabes, soy una chica muy independiente. La mayoría de mis viajes los he realizado sola, pero  sabía que este viaje iba a ser muy importante para mí, por ello quería hacerlo acompañada. Sabía que el viaje iba a ser con un grupo de entre 40 o 50 personas y que haría nuevas amistades como siempre hago en todos mis viajes, esas personas que luego permanecen en tu vida durante años e incluso para siempre. Debo reconocer que este viaje me daba un poco de miedo, miedo a lo desconocido, a una cultura que consideraba muy diferente a la mía, a lo que podía ver. Así que hablé con algunas amigas para que se animaran a compartir este viaje conmigo (no me costó mucho convencerlas).

Emprendimos este viaje con mucha ilusión. El viaje de ida se nos hizo larguísimo por no decir eterno. 4 horas desde El Vergel hasta Almería + 8 horas de ferri + 11 horas de autobús, sin contar algunas horas muertas. Nuestra impaciencia por llegar  tampoco nos ayudaba mucho. Al anochecer, llegamos muy agotadas al albergue y nos fuimos a las habitaciones para descansar. No fui consciente de la belleza de aquel lugar hasta que desperté a la mañana siguiente. Marruecos me brindaba una preciosa mañana, me sorprendió que a tan solo unos pocos metros de mi habitación hubiera un gigantesco desierto que fui incapaz de adivinar la noche anterior. Siempre recordaré aquel mágico momento donde el sol asomaba en el horizonte reflejando sus rayos en una arena que formaba dunas maravillosas.

En este viaje, corto, pero intenso, conocimos de cerca una nueva cultura para nosotras, los bereberes. Me sorprendieron tantas cosas de ellos que no sabría cómo definirlos. Realmente es necesario conocerlos para saber cómo son. Lo que más me asombró de ellos fueron sus ganas de vivir. Exprimen el día entero como si no hubiera un mañana.

 “IMIK SI MIK”, que traducido al español significa “la prisa mata”, era la frase más utilizada por Moha, nuestro guía nativo, cuando nos veía angustiadas por ser puntuales a las citas programadas.

Querido diario, te escribo esto porque esta frase ha cambiado mi forma de entender la vida. Allí los días son largos e intensos ya que los aprovechamos al máximo. Los bereberes dicen que disfrutan de hoy porque puede que mañana ya no estén. Me sorprendió también, que ellos no envidian nuestra forma de vida, al contrario, dicen que vivimos corriendo y planificando, que no disfrutamos del momento, que siempre estamos esperando el momento adecuado para ser felices sin darnos cuenta de que con ese pensamiento nunca alcanzaremos el momento adecuado para serlo.

“Cuando tenga dinero me compraré un coche”
“Cuando encuentre trabajo iré a vivir con mi pareja”,
“Cuando tenga 30 años tendré mi primer hijo”

Cuánta razón tienen. Muchas veces pensamos tanto en nuestro futuro que nos olvidamos de vivir nuestro presente. Necesitamos regalarle alegrías a nuestros días, porque las tristezas ya vendrán. 

A diferencia nuestra, ellos tienen un amor increíble por la madre naturaleza. Saben tantas cosas de ella... por ejemplo, no necesitan reloj, se guían por el sol, la luna y las estrellas. Recuerdo la noche en que cruzamos el desierto montados a camello para dormir en las haimas. No podía creer que se orientasen y reconociesen el camino. Me pasé un buen rato mirando hacia los lados intentando, en vano, ver alguna diferencia entre unas dunas y otras, pero nada, eran todas iguales. Aunque parezca imposible, conocen cada una de esas estrellas que hay ahí arriba. Esa noche fue la mejor. Querido diario no había visto antes un cielo tan despejado y mucho menos unas estrellas tan deslumbrantes. 

Creía que iba a ayudarles,  pero ahora, recopilando todo mi viaje, me doy cuenta de que ellos me han ayudado a mí.

Llegó el día más importante del viaje (al menos para mí), el día de las donaciones. La noche anterior estuvimos organizándolas y clasificándolas según ropa, material escolar, alimentos para bebés, medicamentos, etc. Increíble las aportaciones y el trabajo en equipo que hicimos todos juntos. A la mañana siguiente solo nos quedaba cargarlas en los 4x4 con nuestras magníficas cadenas humanas. Fuimos a diferentes zonas a repartirlas. Las caras de alegría e ilusión eran increíbles. Hubo un momento en el que los nervios y la emoción pudieron conmigo. El momento en el que pisamos esa escuela fundada y creada por la Asociación y con la ayuda de la población. 

Muchísimos niños no asisten al colegio porque algunos padres creen que no es necesario. Creen que son más útiles en casa, sobre todo las niñas. Es difícil cambiar su forma de pensar, pero no imposible. Por otra parte, existe un grave problema de desplazamiento, ya que los asentamientos nómadas son poblaciones reducidas que se encuentran a una larga distancia del colegio y la preocupación por parte del estado de solucionar dicho problema brilla por su ausencia. La mayoría de niños tienen que andar kilómetros y kilómetros para poder asistir al colegio. Por lo tanto, algo tan necesario como la educación, es casi imposible para ellos. Por suerte hay ONGS que tienen proyectos en diferentes poblados e intentan proporcionar a esos pequeños una educación de calidad. Las miradas de esos niños no se me olvidaran en mi vida, sobre todo la de una pequeña que permanecía tímida y muy concentrada a las explicaciones de su seño. Nos costó un poco sacarle una sonrisa, pero lo logramos.

Querido diario, siento si me he extendido mucho, créeme que me quedan tantas cosas por contarte (ya sabes que hablo demasiado). Te dejo algunas imágenes del mejor viaje de mi vida para que puedas imaginarte como ha sido, me despido ya de ti y recuerda:

IMIK SI MIK (la prisa mata)



















Hasta pronto,  Laura Pons.


PD: Gracias a la Asociación Viento Norte Sur por hacer posible este viaje. Gracias por vuestra labor diaria. No desistáis NUNCA. ¡SOIS INCREÍBLES!